jueves, 3 de noviembre de 2011

30 years later...


Hay que ver lo raro que es todo. Una intenta desligarse, verlo todo desde fuera y lanzar así una crítica objetiva y mordaz pero a lo máximo que llega es a separarse lo suficiente para ver la estupidez suprema y saber que es imposible no acabar hasta el culo de mierda. No sé si me explico: IMPOSIBLE. Dime cosas que odies y te diré cómo las potencias. Nuevo refrán marca de la casa. Directa o indirectamente somos culpables de que lo que nos rodea sea una auténtica basura apestosa y el día que te das cuenta de eso es el día en que extirpas de raíz la esperanza, positividad, optimismo o cualquier buen sentimiento que ronde tu masa encefálica, es cuando confiesas con las manos levantadas que ya no puedes hacer nada, que tú robaste el banco aunque tu camarada se llevó toda la pasta. Todo es un círculo vicioso, una historia interminable… sólo que, desgraciadamente, no está escrita por Michael Ende sino más bien por uno de los guionistas de Scary Movie 3.

Nos quejamos de todo, pero todo es culpa nuestra, o matizando, seamos piadosos, de la inmensa mayoría. ¿Pero cómo te atreves a decir que los programas del corazón son basura si todo el mundo sabe que no sólo te los tragas enteritos sino que eres de los que mandas mensajes con tu opinión sobre el último ligue de la señorita(¿) Berrocal? Incoherencia. Eso es. No pasa nada en admitir que te enganchas a Gran Hermano, aunque los psiquiátricos estén llenos de gente más cuerda que tú... por lo menos eres coherente, chaval. Algo es algo.

La gente se dedica a aparentar lo que no es con la pueril intención de llamar la atención o de parecer algo menos estúpido de lo que verdaderamente es. Que un adolescente torturado haga eso se puede llegar a entender...ya se sabe...la crisis de la personalidad etc. pero que un adulto se ande con jueguecitos y películas a estas alturas me parece de lo mas bajuno y triste. Sí, veo Gran Hermano, ¿pasa algo? Con dos cojones. Sin querer dármelas de psicoanalista puedo llegar a la conclusión de que todo es culpa de nuestra autoestima o de la falta de ésta. Quizá sea esa inseguridad la que nos hace cambiar de opinión según la persona que tenemos delante, la culpable de nuestra sensible identidad maleable y de nuestra mente incoherente. Es más, directamente me arriesgo a afirmar que la mayoría no tienen una opinión firme de nada en concreto. O sí; los árbitros de la liga inglesa de fútbol son mejores que los de la española...dónde va a parar...

En cualquier caso nada tiene ya solución, es demasiado tarde. La gente no quiere aprender, no quiere pensar, no quiere tener opiniones, no quiere diferenciarse de su propia mascota. No es que no puedan, es que directamente no quieren. Si crees que Gandhi es el último fichaje del Madrid es porque quieres...y no... para ser culto no hay que ir mucho al gimnasio… Para ser culto sólo hay que abrir los ojos, las orejas y la mente y mantener la boca cerrada. Viajar, leer, conversar sobre algo que no sea tu ombligo o el piercing que lo decora.

A lo Martin Luther King puedo decir que una vez tuve un sueño; soñé con un mundo sin gente. Bueno, quizá eso sea un poco radical, mejor un mundo sin gente robotizada, predeterminada e intolerante, sin gente desganada, vaga, débil y condicionada, soñé que las personas volvían a ser personas y no prolongaciones de sus teléfonos móviles, soñé con un mundo sin incongruencia ni deshonestidad. Soñé con todo eso...pero desde la TV la estridente voz de Belén Esteban me sacó de mi estado soporífero de semiinconsciencia y me devolvió a la realidad más real. Andreita, coño, comete el pollo.

QUÉ A GUSTO ME HE QUEDADO.

martes, 12 de julio de 2011

A veces un puro es solamente un puro

Hacía calor. A través del oscuro templo le llegaba la pausada y monótona voz del viejo cura, pero él no escuchaba. Nunca lo hacía. No era hombre religioso, aunque todos los domingos se ponía su mejor traje y recorría con paso lento las callejuelas que desembocaban en la pequeña parroquia. No era hombre religioso, pero no faltaba nunca a su cita. Le gustaba ir allí para pensar, tranquilo, sin más sonidos que la lejana voz del párroco y el repiqueteo de las pulseras de las ancianas devotas mientras se abanicaban con solemne lentitud. Se sentaba en la última fila y allí permanecía quieto hasta que le daban permiso para ir en paz.

Y es que César tenía mucho en que pensar. Había matado a un hombre, a propósito. Le había apuñalado a conciencia con una vieja navaja y había observado con gesto frío la sangre que brotaba de sus heridas. Y tras esperar unos minutos, César se había alejado con parsimonia de la macabra escena del crimen; su crimen, con la tez pálida y los ojos hundidos, pero con una sonrisa.

Un año antes de estos aciagos hechos, César era un tipo normal. Uno más dentro de esa gran masa inerte que llena las calles y los bares y los psiquiátricos. Con 40 años ocupaba un puesto cómodo como gerente de una empresa repartidora. Tenía un piso digno en el centro de la ciudad, un coche práctico y un perro fiel. Con cinco años de viudedad a sus espaldas, César era un hombre solitario e introvertido. A pesar de esto era un tipo con suerte; tenía un par de buenos amigos, de esos que no mucha gente puede afirmar haberlos tenido jamás. Una amistad tan arraigada que llenaba el vacío dejado por esas otras amistades hipócritas que se suelen hacer en el transcurso de la vida.

Como buen animal de costumbres, César tenía una vida monótona: trabajo, paseo, café y sofá. Una película, un libro, quizá un documental de historia o unos crucigramas. Tres veces por semana salía con sus amigos Jaime; librero de profesión, inteligente y callado, y Charles; un londinense con corazón mediterráneo, gritón, pasional y amante del fútbol. Los tres se conocieron en la tenebrosa librería de Jaime hacía ya más de veinticinco años, cuando eran unos entregados estudiantes y todavía veían el futuro como un lienzo en blanco. Pasados tantos años, ya desencantados con la universidad, la sociedad, la vida en general y con el lienzo lleno de garabatos y manchurrones, seguían viéndose y necesitándose los unos a los otros. Se citaban en uno de esos sucios bares que están en una de esas sucias esquinas, en el centro de una de esas sucias ciudades. No era un bar cosmopolita ni moderno, de hecho se podía calificar de antro peligroso, pero era de algún modo un lugar acogedor donde guarecerse de las prisas y las carreras contrarreloj que los decentes ciudadanos libraban en las aceras, y además la comida y el servicio eran más que aceptables.

Ese lunes estaban como siempre sentados en la mesa cercana al ventanal, con unas solitarias copas decorando la mesa y hablando de nada y de todo a la vez, en sus charlas filosóficas o mundanas sobre lo cotidiano o lo metafísico. No había límites ni fronteras en sus conversaciones.

- Ahora viajar tiene otro sentido, la gente va con otro concepto- masculla Jaime, mientras saca un cigarrillo con parsimonia- Quieren llenar sus cámaras fotográficas de recuerdos que después no vuelven a ver jamás y que, además, son exactamente iguales que los del resto de turistas… Hoy no se viaja por conocer, se viaja porque está bien visto… ya sabéis, dar una imagen culta cara a la galería y toda esa mierda.

Charles le apoya con vehemencia - ¡Tienes razón! esos imbéciles esperando colas interminables para destrozarlo todo con sus manazas y su basura…

- Pues yo creo que, se vaya con la intención que se vaya, siempre se saca algo bueno. Así que es mejor dejad que la gente viaje, aunque sea con la motivación errónea - César dice esto mientras hace un gesto desenfadado con la mano, como queriendo zanjar el tema, por aburrido.

- Siempre tan frío; ecuánime cual Rey Salomón… - se mofan Jaime y Charles.

Ríen sin ganas los tres compañeros, mientras deslizan a la vez las cenizas de sus cigarrillos, puro en el caso de Charles, al cenicero de porcelana blanca que decora la mesa.

viernes, 1 de julio de 2011

VÉRTIGO


La mala educación. No es solo el título de una de las películas del Almodóvar más frustrado, no. Es la plaga del siglo XXI, el virus mortal que todo lo inunda y para el que nadie conoce una cura concreta. Ríase usted de la proscrita gripe A. Esta es extremadamente contagiosa. En fin, no hay escapatoria posible. Aunque hoy por hoy no se considere uno de ellos; un maleducado, terminará cayendo en sus tupidas redes. Tarde o temprano. Acabará olvidando palabras tan bellas como “gracias” o “por favor”. Acabará olvidando el significado de la palabra respeto. Lo malo de esta epidemia, peste o como lo quiera llamar, es que ya está completamente asentada en nuestra sociedad: es frecuente y normal ser un maleducado, incluso está bien visto en ciertos círculos. Las calles están llenas de infectados graves pero en la televisión se encuentran los energúmenos más radicales y peligrosos. Compréndalo, dan audiencia. Los hombres y mujeres maleducados y maleducadas, seamos justos e igualitarios, son tan comunes en nuestro día a día que a veces la aparición de una persona educada y correcta en sus modales nos deja trastocados, boquiabiertos, sin habla. Es como una visión, una rareza. En honor a esta maravillosa minoría, hoy quisiera lanzar un mensaje de esperanza a aquellos que temen contraer este virus tan dañino y pernicioso. Sí, existe la luz al final del túnel, la mariposilla de colores que revolotea entre las tinieblas. Existe la cura. Y si me lo piden por favor, se la diré sin demora. Gracias.

sábado, 18 de junio de 2011

¿Cómo coño se llaman los habitantes de Badajoz?

Hace tiempo que no escribo. Es que estoy con la morriña post-exámenes y no estoy haciendo ni el huevo, la verdá. Debería de ponerme las pilas con el tema de la Erasmus, las asignaturas, el vuelo, ETC. Dios, qué pereza. Además tengo que ver cómo coño vamos a llegar al festival SuperBock, que está más perdío que el barco del arroz y ni yo ni mis colegas tenemos coche. En fin, Serafín. Que me paso los días haciendo nada, celebrando mi findecurso particular rascándome la nariz y de sarao en sarao. Como tiene que ser, coño.

También he vuelto a tener vida lectora; hacía tiempo que no me pasaba tardes leyendo. El culpable de este milagro es “El nombre de la rosa”. JODER, qué maravilla de libro, aún me emociono cuando recuerdo las descripciones y las divagaciones religiosas. Estoy tan emocionada que voy a esperar un poco para empezarme otro, en plan “periodo de reflexión”. El siguiente en mi lista es 1984, otro clásico que espero me guste tanto como el de Umberto Eco (que nombre más sonoro y armonioso, ¿verdad? Así llamaré a mi perro, con apellido y todo).

Last but not least he redescubierto a mi querido Rufus Wainwright (otro plausible nombre canino pero esta vez sin apellidos).

Con este artista siempre tengo rachas y ahora me ha dado de nuevo. Tuve la suerte de verlo en el Territorios del 2008 y me dejó impresionadísima con su voz, su piano y su maña en el escenario. El caso es que he estado un par de años sin echarle mucha cuenta, de hecho su último disco sólo lo he escuchado una vez en plan distraído, pero el otro día me pillé su disco WANT TWO en una ofertilla y ya me he vuelto a enganchar. Es un artista exagerado, rococó, retro, empalagoso, pero también es simple, canalla, moderno, violento. Es un estadounidense anti-estadounidense hijo y hermano de cantantes, gay y con un pasado un tanto traumático (con 14 años le violaron en Londres). En definitiva, es EL cantautor.

Como marujeo absoluto, acaba de tener una hija con su amiga Lorca Cohen (hija de Leonard, sí). Por lo visto fue en plan colegueo: oye, me aburro / yo también / ¿tenemos un hijo?/ mmm… ¡venga! Estos modernos… Yo solo digo que ESA NIÑA TIENE BUENOS GENES.

...pequeñas muestras de su Want Two. LLORO.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Me llamo Máximo Décimo Meridio...

Hoy me apetece hablar de cine. TATATACHÁÁN…Yo soy capaz de ver todo tipo de películas, desde la más indie a la más comercial, pasando por las de González Iñárritu. No le hago ascos a casi ná. Sólo se me resisten American Pie, Colega donde esta mi coche y derivadas, o las típicas de Eddie Murphy haciendo de abuela poli. ARGG. Por lo demás acepto ir al cine para ver cualquier cosa (imaginaos la de bodrios que me he tragado).

Pero, aunque me guste ver de todo, tengo mis preferencias Me encantan, me encantan las películas bélicas. Hoy por hoy son mis preferidas. Antiguas, modernas, malas, buenas. Sé que aún me quedan muchas por ver; porque ésta ha sido una afición tardía, pero estoy en ello y es divertidísimo. También soy fan de las pelis épicas (que al fin y al cabo son bélicas también), en plan Gladiator 2.0. Sé que dentro de este prototipo hay mucha mierda, pero es que no lo puedo evitar. Y juro que no es porque la mayoría de los personajes sean machos alfa. Tampoco es por su escaso vestuario o por las escenas de lucha entre maromos. No, no. Es porque en el fondo soy una romántica empedernida y me encanta que todo se base en esos conceptos tan desconocidos hoy como el honor, la lealtad, la lucha, la patria, y demás parafernalia (que algunos hoy en día llamarán fascista xDD). Sé que es ñoño y una americanada, pero si alguna vez alguien se comportó como esos personajes de Ridley Scott, es para darle un palmadita en la espalda POR LO MENOS. El pensar que un hombre era capaz de morir por limpiar su nombre, o de seguir a su líder hasta la muerte luchando por una causa justa, me parece tan lejano que me llama muchísimo la atención. Vale, un poco si ayuda que todos sean hombres grandiosos… pero no lo puedo evitar. Me molan las típicas de romanos, de las cruzadas, o las fantásticas, me da igual que sean malas o que el guión lo haya hecho un niño de 5 años, que suele pasar. Son mi punto débil. Y espero que esta información no sea utilizada en mi contra, porque si es así juro sobre la tumba de mi amado padre que el difamador sufrirá mi venganza y mi espada sin piedad alguna.

P.D: No encuentro la escena que quiero, pero cualquiera de esta película vale. Es el trailer de Delgada línea Roja,una historia sobre la II Guerra Mundial, en concreto sobre la lucha contra los japoneses en Guadalcanal. Esta obra maestra es del rarito de Terrence Malick, que creo que la ha cagado un poquito con su última obra presentada en Cannes. Al parecer se ha dado cuenta de que es Terrence Malick. MIERDA.

miércoles, 11 de mayo de 2011

NIHIL NOVI SUB SOLE

Hoy me he dado cuenta de que soy feliz. Mi vida es maravillosa: familia, amistades, estudios. Todo me va bien, los míos gozan de buena salud, me voy de Erasmus…en fin, que como se me ocurra quejarme de algo es que soy la niña más exagerada y amargada del planeta. Pero hay días en que no lo puedo evitar, y no me quejo de MI vida, que conste. Me quejo de todo, de LA vida, del mundo mundial. De este tiempo tan absurdo en el que me ha tocado vivir y en el que, sin querer queriendo, estoy metida hasta el cuello.

De vez en cuando tengo ataques de lucidez, y me abstraigo de todo lo que me rodea, Mourinho incluido (por difícil que parezca), y me pongo a pensar de verdad. No lo que hago a menudo antes de dormirme, no, sino pensar de verdad. Pensar en qué hacemos aquí, cuál es el sentido de vivir hipotecado y ahogado en deudas, de trabajar para ganar menos de lo que deberíamos, de atenerte a unas reglas sociales asentadas en arenas movedizas, de tener que soportar a la gentuza que se autodenominan políticos y son auténticos ladrones, etc. Luego profundizas más y te das cuenta de que o te vas a vivir a una montaña de los Andes o al desierto de Gobi o no te quedan más cojones que zambullirte en todo esto. Japón, la crisis, Wikileaks, Mou, Pep, Egipto, Bin Laden, Carmen Lomana, millones y millones de temas y personajes que pasan por nuestros ojos durante X días, nos dejan una huella momentánea y desaparecen como si nada. Zas. Estamos en la era de la información, dicen algunos. UNA MIERDA. Estamos en la era de la desinformación absoluta, estamos bombardeados por imágenes que nos duran en la retina lo que dura un parpadeo. Estamos acostumbrados a saberlo todo en tiempo real y a olvidarlo todo en tiempo real. No utilizamos esa información que nos llega masivamente para formarnos una opinión, ni para mejorar las cosas, ni para plantear un mañana decente. No, no. No la utilizamos para nada. Sólo hacemos el paripé. Y lo malo es que mi generación está trasladando esta inmediatez a todos los demás aspectos de la vida. Lo queremos todo ya, y lo tenemos. No hemos pasado hambre, no hemos tenido que hacer grandes sacrificios en nuestra infancia, tenemos regalos de Reyes todos los años, tenemos McDonald’s cada 5 metros, tenemos alcohol y discotecas; es decir, estamos aburridísimos.

Esto tan simple es lo que hoy he descubierto; que mi generación está muerta de aburrimiento. No tenemos nada por lo que luchar; no sabemos cómo luchar. En esta época de crisis y cambios no estamos haciendo NADA. Que nos lo den todo hecho, masticadito, que otros nos consigan la vida mejor que nos merecemos. “Desde la salita de estar, revolución del mando a distancia”, como dice Macaco. Yo no sé qué hacer, no sé cómo quejarme, no sé como atemorizar a los políticos, no sé ni cuáles son mis ideas, ni qué coño quiero. Me he acojonado un poquitín cuando me he dado cuenta de que soy así, somos así.

Lo ocurrido en los países árabes es toda una lección de la podemos sacar muchas conclusiones sobre cuál ha sido nuestra actuación hasta ahora y las medidas que tendremos que tomar en el futuro. Pero como todo lo demás; como las guerras, como el Katrina, como la crisis… lo hemos visto y, en un abrir y cerrar de ojos, lo hemos olvidado.



Preciosa...

domingo, 8 de mayo de 2011

NO TENGO PERDÓN

No tengo perdón de Dios, lo sé. Once upon a time empecé un blog muy ilusionada...y ahí se quedó la ilusión, en una mísera entrada. He ahí mi constancia y mi compromiso...qué ridículo.

Pero bueno, ahora soy un poquitín más mayor y más organizada, así que supongo que me puedo permitir el lujo de escribir más a menudo. Además, me voy de Erasmus ( SIIIIIIIIIIIIIII, TOMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA)a Manchester y me gustaría compartir la cantidad de cosas nuevas y peligrosas que me van a pasar :D

Esta entrada es sólo una segunda bienvenida. Y también viene con canción incluída, por supuesto. Es un tema del gran DJ y productor Danger Mouse, de su 1º trabajo, en el que mezcló ni más ni menos que el White Album los Beatles (casi ná) y el Black Album de Jay- Z. Lo llamó Grey Album el jodío, es magnífico xD

La canción escogida es Encore, un temaso.